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Ecuador cuenta con un importante potencial para el desarrollo de energías renovables, pero su economía permanece encadenada a un déficit energético estructural. La crisis de 2024 dejó una lección tan costosa como ineludible: la seguridad energética no es un debate técnico periférico, sino el motor de la competitividad y el desarrollo nacional. Con pérdidas estimadas por el Banco Central en 1.900 millones de dólares , equivalentes a 1.4 puntos del Producto Interno Bruto (PIB), el país enfrenta la urgencia de transitar de la reacción ante la crisis a la planificación estratégica. Bajo esta premisa, la VI Edición del Foro “Innovation & Energy Security”, organizado por la Cámara Británica de Comercio y la Embajada Británica en Ecuador en la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), se consolidó como un crisol de soluciones globales, vinculando a 47 organizaciones en la búsqueda de un sistema resiliente.
La Visión Institucional: De la Planificación a la Ejecución
El Gobierno Nacional, a través del Viceministro de Electricidad y Energía Renovable, Javier Medina, presentó una hoja de ruta que busca romper la inercia estatal mediante la participación del sector privado. El objetivo es claro: incorporar 600 MW adicionales al sistema eléctrico en el corto plazo. No obstante, la verdadera transformación radica en la capacidad de ejecución: desde abril de 2025, se han emitido 118 autorizaciones ambientales que regularizan cerca de 3.500 MW de potencial de generación a escala nacional.
Entre los hitos de esta gestión destaca el proyecto eólico Villonaco III (112 MW), que con un avance del 64%, se perfila como el parque eólico más grande del país. Sin embargo, Medina enfatizó que la generación por sí sola es insuficiente si no cuenta con rutas de evacuación. Por ello, la modificación del Reglamento General del Servicio Público de Energía Eléctrica es un paso disruptivo: permitirá la inversión privada en el segmento de transmisión, un cuello de botella histórico que ahora se abre para viabilizar nuevos proyectos. Diego Gordón, Director Ejecutivo de la Cámara Británica, sintetizó esta visión al señalar que el país debe sostenerse sobre tres pilares: diversificación, inversión e innovación.
Geopolítica y Soberanía
La seguridad energética es hoy una pieza central del tablero internacional. La Embajadora del Reino Unido, Libby Green, aportó una perspectiva global fundamentada en su experiencia en potencias como China e India. “La política energética es también política exterior”, afirmó Green, destacando que el Reino Unido eliminó por completo el carbón en 2024 y creó Great British Energy para blindar su soberanía mediante renovables. Su advertencia fue tajante: en economías donde la demanda crece, no basta con cambiar el porcentaje de fuentes limpias; es imperativo gestionar la eficiencia y las redes de manera sistémica.
En el plano regional, Andrés Rebolledo, Secretario Ejecutivo de la OLACDE, subrayó una paradoja latinoamericana: aunque la región produce el 10% del crudo mundial, solo refina el 15% de los derivados que consume, importando volatilidad e inflación. Rebolledo propuso la creación de un tratado de integración energética regional como el dispositivo legal necesario para que la complementariedad entre países no sea un recurso de emergencia, sino una estrategia permanente de competitividad.
La dependencia hidroeléctrica de Ecuador, que hoy ronda el 75% de la matriz, ha demostrado ser una debilidad crítica frente a sequías donde la disponibilidad de las plantas cae a niveles de entre el 40% y el 60%. Pedro Rodríguez, Director de Planificación de CELEC EP, detalló un portafolio de 10 proyectos prioritarios (1.010 MW) con una inversión estimada de 1.900 millones de dólares.

Innovación, Academia y el Factor Humano
Desde la academia, Diego Quiroga, Rector de la USFQ, defendió un enfoque de “Artes Liberales” para la energía: una visión interdisciplinaria que combine tecnología, derecho y antropología del consumo. Quiroga lanzó una advertencia necesaria: el despliegue de la Inteligencia Artificial disparará la demanda energética, haciendo que la crisis actual sea solo el preludio de un desafío mayor. Instó a explorar tecnologías como los Reactores Modulares Pequeños (SMR) y la energía de mareas para no quedar rezagados.
Por su parte, Inca Matilda (PNUD) vinculó la energía directamente con el desarrollo humano y la equidad. En el marco del foro, se destacó el lanzamiento de «Women in Energy» en Ecuador, una iniciativa que reconoce que la transición no será exitosa si no aprovecha el 100% del talento humano, cerrando brechas de género en un sector históricamente masculinizado.
Innovación e Inversión en Sectores Estratégicos: Geotermia, Minería Sostenible e Hidrocarburos como Palancas de la Transición
En un panel moderado por Jorge Luis Hidalgo (Cofundador y Gerente General de International) se abordó cómo las industrias extractivas y de servicios de alta tecnología están desarrollando soluciones concretas para fortalecer la matriz energética del país.
En el ámbito de las nuevas energías renovables de base, Darío Baquerizo, Corporate Account Manager de SLB, advirtió que Ecuador enfrentará un déficit estimado de 100 MW para el periodo de estiaje 2026-2027. Frente a este escenario, destacó el potencial geotérmico nacional, señalando que el Plan Nacional de Electrificación 2024 identifica al menos 20 sitios prospectivos con una capacidad aproximada de 900 MW. Baquerizo explicó que a escala global la Agencia Internacional de Energía proyecta que la geotermia cubrirá el 15% del incremento energético mundial al 2050, movilizando inversiones por un trillón de dólares al 2035 y 2,5 trillones al 2050. Asimismo, enfatizó que hasta el 80% de la inversión requerida en la fase de exploración geotérmica utiliza capacidades tecnológicas e infraestructura compartidas con la industria petrolera. No obstante, precisó que el reto en Ecuador no es geológico sino regulatorio, siendo urgente normar la separación entre las fases de exploración y explotación y contar con un ente regulador técnico especializado.
Por parte del sector minero de gran escala, Nicolás Sanabria, Coordinador de Ambiente y Permisos de Lundin Gold (operadora de la mina Fruta del Norte en Zamora Chinchipe), detalló el compromiso corporativo de alcanzar la carbono neutralidad en los alcances 1 y 2 para el año 2030. Tras obtener la certificación ISO 50001, la compañía logró optimizaciones energéticas en sus tres procesos de mayor consumo: molienda, ventilación subterránea y acarreo de mineral. Anunció que a partir del 1 de octubre entrará en vigor un contrato bilateral (PPA) con una generadora hidroeléctrica para abastecer sus operaciones con energía limpia, instando a la autoridad reguladora a flexibilizar la normativa para que grandes cargas industriales puedan conectarse a fuentes renovables mediante un único medidor sin fraccionar operativamente sus instalaciones.
Desde la perspectiva de la innovación tecnológica nacional, Vinicio Troncoso, Gerente General de Sertecpet Ecuador, cuestionó que tras casi 60 años de explotación petrolera en el país persista el desperdicio del gas asociado; un recurso energético con alto potencial que no ha podido ser aprovechado comercialmente debido a trabas regulatorias. Como hito de autogestión, destacó que Sertecpet puso en funcionamiento en El Coca la primera planta solar industrial de la Amazonía que cubre el 100% de la demanda operativa de sus instalaciones.
A su vez, Silvana Pástor, Vicepresidenta de Gente Oil y Presidenta de Women in Energy Ecuador, señaló que Ecuador capta apenas el 1% de su PIB en Inversión Extranjera Directa (IED), frente al promedio regional del 3%. Pástor sostuvo que los sectores petrolero y minero son pilares indispensables para financiar la transición y diversificación de la matriz energética, e hizo un llamado a consolidar una política de Estado de largo plazo que trascienda los ciclos gubernamentales para otorgar seguridad jurídica a contratos con vigencias de 15 a 30 años.

De la Regulación a la Bancabilidad: Almacenamiento con Baterías y el Hito del Fideicomiso de Garantía del BID
El siguiente panel, moderado por la periodista Janet Hinostroza, profundizó en las condiciones regulatorias y esquemas financieros requeridos para transformar proyectos energéticos técnicamente viables en activos bancables y atractivos para el capital privado.
Fabricio Porras, Director Ejecutivo de la Agencia de Regulación y Control de Electricidad (ARCONEL), subrayó que la regulación debe entenderse como la herramienta clave para gestionar la incertidumbre y reducir el riesgo del inversionista. Mencionó que la Ley Orgánica de Competitividad Energética (enero 2024) y la actualización de la normativa de autoabastecimiento (Codificación 006/24) abrieron la participación privada en generación distribuida y redes de transmisión. Además, Porras adelantó que ARCONEL se encuentra en la fase final de elaboración de un nuevo marco regulatorio para la incorporación masiva de Sistemas de Almacenamiento de Energía con Baterías (BESS), el cual incluirá incentivos y condiciones preferenciales de tarifa o plazo para estabilizar la red eléctrica.
En el ámbito de la banca privada y el financiamiento estructurado, Roberth Peñaranda, Gerente de Proyectos de Energía Sostenible de Banco Pichincha, destacó la creación de un área especializada dentro de la entidad para estructurar esquemas de Project Finance adaptados al mercado local. Peñaranda explicó que la regulación 006/24 otorga prioridad de pago a los generadores privados y facilita la prenda de acciones, incrementando el interés financiero en proyectos fotovoltaicos e hidroeléctricos. Por su parte, Sebastián Tandazo, Vicepresidente de Desarrollo Estratégico de Grupo Futuro, enfatizó que la bancabilidad requiere de una estrecha sinergia entre el coraje del promotor privado, la protección de la propiedad privada en la regulación y esquemas de riesgo compartido entre corporativos y la banca.
Aportando una visión multilateral estratégica, Juan Roberto Paredes, Especialista Líder de Energía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), expuso que la estrategia del banco al 2030 estima que América Latina requiere invertir aproximadamente 50.000 millones de dólares anuales (1% del PIB regional) para cubrir su demanda de manera sostenible. En el caso ecuatoriano, remarcó que el crecimiento del consumo eléctrico se aceleró de un 5% pre-pandemia a niveles cercanos al 10% post-pandemia.
Como el anuncio financiero más trascendental del panel, Paredes confirmó la estructuración del fideicomiso de garantía de liquidez respaldado por el BID para contratos de venta de energía (PPA) del sector privado. Este mecanismo de mitigación de riesgo crediticio garantizará la oportunidad de pago a los generadores privados, destrabando la bancabilidad de hasta 12 proyectos renovables adjudicados que suman cerca de 830 MW y representan una inversión privada directa de entre 1.000 y 1.100 millones de dólares en Ecuador.
Finalmente, Karen Angulo, Jefe de Marketing y Comunicación de Banco ProCredit, resaltó que desde 2016 la entidad aplica estructuras de Project Finance y autoconsumo. Angulo concluyó que la viabilidad financiera exige una rigurosa debida diligencia técnica capaz de traducir los ahorros energéticos y los flujos de caja futuros por venta de energía en ingresos previsibles que respalden el servicio de la deuda a largo plazo.

Autogeneración e Innovación Empresarial: Eficiencia de Demanda, Ecosistemas Multitecnológicos y Almacenamiento para la Resiliencia Industrial
La respuesta del sector empresarial privado frente a la vulnerabilidad del sistema eléctrico ecuatoriano está migrando rápidamente de la inacción o la simple compra de generadores térmicos hacia la construcción de sistemas energéticos propios y resilientes. Durante un panel de discusión, moderado por Fernando Dávila (Senior Partner de Andersen), David Burneo, Gerente Financiero de Grupo Danec, advirtió que la inacción ante los estiajes constituye una decisión con un costo económico no visibilizado en los balances financieros. Burneo enfatizó que este «costo de la inacción» se traduce en pérdidas directas de producción, pérdida de competitividad frente a competidores preparados y daños severos en maquinaria debido a la inestabilidad de la red eléctrica.
Para evitar el sobredimensionamiento de la infraestructura de autogeneración, Lorenzo Sevilla, CEO de Semaica Energy, planteó un cambio de paradigma operativo: «La energía más limpia y económica es la que no se consume». Sevilla explicó que, antes de instalar nueva generación, la reingeniería de los sistemas de consumo industrial (como la optimización de tuberías, bombeo, motores y climatización) permite lograr ahorros de entre el 7% y el 17% en el consumo operativo y en el costo de capital (CAPEX).
En el ámbito de la generación fotovoltaica, Pablo López, CEO de Solar Team, destacó el avance de la autogeneración en el país, ejemplificado con la construcción del parque solar de Pronaca en Chancama (8.8 MW). No obstante, López denunció que el principal cuello de botella actual son los tiempos de tramitología y la saturación estructural de las redes de distribución, señalando que existen centrales solares ya terminadas que llevan meses sin poder conectarse debido a trabas de las empresas distribuidoras.
Frente a estas limitaciones de red, Henry Lanchang, Digital Power Account Manager de Huawei, detalló la evolución hacia Sistemas de Almacenamiento de Energía con Baterías (BESS) y tecnología de inercia sintética (Grid-Forming). Lanchang señaló que en sistemas aislados o de alta exigencia, la integración de baterías con energía solar reduce los costos de generación de 30-40 centavos por kWh (costo típico del diésel) a un rango de 21 a 25 centavos por kWh, garantizando además estabilidad de frecuencia en la red.
Por su parte, David Burneo expuso cómo la agroindustria puede desarrollar ecosistemas híbridos al combinar energía solar con la valorización de residuos de palma y soya para producir biogás, biodiésel y biochar (biocarbón), transformando pasivos ambientales en activos energéticos constantes. Finalmente, en el ámbito comunitario y de inversión de impacto, Carolina Proaño, Directora Ejecutiva de Fundación Futuro, presentó el proyecto hidroeléctrico en la microcuenca del río Aguarú (Chocó Andino), donde 19 familias locales se convirtieron en accionistas directas de una minicentral hidroeléctrica, logrando financiar la conservación de bosques nativos a través de capital filantrópico y paciente.

Descarbonización y Economía Circular: Gestión Integrada de Agua, Biogás y Eficiencia de Alto Impacto
El siguiente panel, moderado por Hugo García (Socio de Corral Rosales), se analizó cómo la descarbonización industrial se está consolidando mediante la gestión integrada de la huella hídrica y la eficiencia energética.
Camila Hernández, Gerente Corporativa de Sostenibilidad de Pronaca, detalló que la implementación del sistema de gestión energética bajo la certificación ISO 50001 en cuatro de sus plantas ha permitido a la empresa generar ahorros anuales de 800.000 dólares y reducir 1.000 toneladas de CO₂. Asimismo, Hernández destacó el aprovechamiento térmico de la biomasa mediante la quema de cascarilla de arroz, lo que ahorra 800.000 galones de combustible al año.
Abordando la estrecha relación entre el agua y la energía, Johanna Rosales, Jefe de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Tesalia CBC, presentó la plataforma digital de monitoreo en tiempo real (Atlas). Rosales explicó que esta herramienta permite gestionar el consumo de alcance 1 y 2, realizar evaluaciones de estrés hídrico y asegurar que sus plantas operen con 100% de energía limpia certificada, mientras avanzan en la electrificación de sus flotas logísticas. Además, destacó un hito de simbiosis industrial mediante el cual Tesalia entrega 43.000 metros cúbicos de agua residual tratada a la planta de Holcim para su reutilización industrial.
Desde el sector de la infraestructura y servicios ambientales, Pascal Thiebaud, Director General de Veolia, expuso que en la concesión de agua potable de Guayaquil la gestión de datos permite hoy abastecer al triple de la población manteniendo el mismo consumo energético que al inicio del contrato. Thiebaud enfatizó el potencial de la digestión anaerobia de lodos en megaplantas de tratamiento de aguas servidas, una tecnología capaz de generar biogás para autoabastecer hasta el 85% de la demanda eléctrica de la propia infraestructura.
Para cerrar el análisis de resiliencia hídrico-energética, Carlos Valenzuela, Gerente General Latam de Hydro Industries, advirtió sobre las elevadas pérdidas por evaporación en los embalses hidroeléctricos durante los periodos de sequía. Valenzuela propuso la instalación de paneles solares flotantes sobre embalses, una solución tecnológica híbrida que evita la evaporación del recurso hídrico al tiempo que genera energía renovable fotovoltaica complementaria para el sistema nacional.

Presencia Institucional de AEEREE
El foro contó con la presencia de la Asociación Ecuatoriana de Energías Renovables y Eficiencia Energética (AEEREE), que actuó como el puente estratégico entre la innovación privada y las metas nacionales de descarbonización, reafirmando su rol como aliado indispensable para operativizar la transición en el territorio.
Síntesis Estratégica: Del Diagnóstico a la Ejecución para la Seguridad Energética del Ecuador
La crisis energética de 2024 evidenció que el costo de la inacción y la postergación de inversiones supera con creces el valor de la infraestructura preventiva. Las pérdidas estimadas en 1.900 millones de dólares (1,4% del PIB) y la vulnerabilidad de una matriz donde cerca del 75% depende de la generación hidroeléctrica, cuya disponibilidad cae al 40%-60% en periodos de sequía, exigen migrar de respuestas reactivas hacia una política de Estado de largo plazo que trascienda los ciclos de gobierno, fortalezca la institucionalidad y garantice la seguridad jurídica indispensable para atraer inversión privada.
La resiliencia del sistema ecuatoriano requiere acelerar la diversificación de la matriz con fuentes renovables de base y tecnologías de almacenamiento. Entre las principales líneas de acción destacan el desarrollo de la geotermia, la ejecución de proyectos eólicos como El Pimo (150-200 MW), el aprovechamiento comercial del gas asociado y la emisión de normativas para la integración masiva de baterías (BESS). En el plano financiero, la estructuración del fideicomiso de garantía de liquidez respaldado por el BID se consolida como el hito clave para destrabar la bancabilidad de 12 proyectos renovables privados adjudicados que suman 830 MW, movilizando entre 1.000 y 1.100 millones de dólares en inversión directa al asegurar el pago oportuno a los generadores.
En el sector corporativo, la eficiencia energética y la sostenibilidad se consolidan como motores de rentabilidad bajo la premisa de que «la energía más limpia y económica es la que no se consume». La optimización técnica de la demanda industrial permite reducir entre un 7% y un 17% el consumo operativo y el CAPEX, apoyada en certificaciones como ISO 50001 y analítica de datos en tiempo real. Asimismo, la descarbonización se vincula a la gestión hídrica y la economía circular mediante la generación de biogás a partir de aguas residuales, la simbiosis industrial entre empresas y soluciones como la instalación de paneles solares flotantes en embalses para reducir la evaporación del recurso hídrico en época de estiaje.




