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Un Nuevo Capítulo en la Relación Bilateral
La relación entre la República del Ecuador y la República de Corea atraviesa un momento de especial relevancia. Tras 64 años de relaciones diplomáticas, el Acuerdo Estratégico de Cooperación Económica (SECA) abre una nueva etapa de cooperación y complementariedad estratégica entre ambos países. En este contexto, el Seminario de Cooperación Energética entre Corea y Ecuador permitió analizar la situación actual del sector energético de ambos países e identificar nuevas oportunidades de cooperación en áreas como hidrocarburos, generación eléctrica, energías renovables y eficiencia energética.
El encuentro puso de manifiesto el potencial existente para vincular el capital, la tecnología y la experiencia empresarial de Corea con los recursos y las necesidades de infraestructura energética del Ecuador. En particular, el marco establecido por el SECA representa una oportunidad para profundizar esta relación y convertir la cooperación bilateral en proyectos concretos de inversión, transferencia tecnológica y desarrollo de capacidades.
En este sentido, el Embajador de la República de Corea en Ecuador, Jae Hyun Shim, destacó la importancia del encuentro como un espacio para identificar nuevas áreas de colaboración y aprovechar las oportunidades que ofrece el SECA. Uno de los ejemplos concretos de esta cooperación es el proyecto impulsado por LG, KOTRA e INEN, orientado a mejorar los estándares de eficiencia energética de los electrodomésticos en Ecuador y establecer mecanismos de certificación y verificación de su eficiencia. Según lo expuesto durante el seminario, este proyecto está previsto para iniciar en 2027 y representa un ejemplo de cómo la cooperación bilateral puede traducirse en capacidades institucionales y estándares técnicos para el mercado ecuatoriano.
En el actual escenario global, la seguridad jurídica constituye un factor fundamental para atraer inversiones de largo plazo. En este contexto, el SECA se posiciona no solo como un acuerdo comercial, sino como una plataforma para profundizar la cooperación económica entre ambos países y generar condiciones de mayor previsibilidad para la inversión en sectores estratégicos como hidrocarburos, electricidad, minería y energías renovables.

Diversificación de la Matriz Eléctrica: Superando la Vulnerabilidad Climática
El sistema eléctrico ecuatoriano enfrenta un desafío estructural: una dependencia del 72% de la generación hidroeléctrica, lo que, sumado a un 25% de generación térmica, deja al país expuesto a crisis severas durante periodos de estiaje. Un dato crítico identificado por el sector es la crisis de suministros: los tiempos de entrega para transformadores de potencia y materiales eléctricos se han extendido a un rango de 3 a 5 años, lo que representa un cuello de botella logístico que la industria coreana está en capacidad de solventar.
La estrategia nacional se enfoca en integrar Energías Renovables No Convencionales (ERNC) y robustecer el Sistema Nacional de Transmisión con líneas de 500 kV. Las tecnologías coreanas de interés prioritario incluyen:
- Sistemas de almacenamiento de energía (BESS): Vitales para otorgar firmeza a la intermitencia de fuentes solares y eólicas.
- Digitalización y Redes Inteligentes (Smart Grids): Automatización de la distribución para optimizar el despacho.
- Eficiencia Energética y Modernización: Sustitución de equipos obsoletos para reducir la demanda pasiva.
Como señaló el Mgs. Heriberto Javier Medina, Viceministro de Electricidad y Energía Renovable:
«La energía es mucho más que un sector de la economía. Es una condición fundamental para el desarrollo, la producción, el empleo, la competitividad y sobre todo la calidad de vida de nuestros ciudadanos».

La Transformación de Petroecuador: Hacia un Modelo de Energía Integrada
Petroecuador está ejecutando un giro estratégico hacia la integración energética, buscando reducir la exposición a la volatilidad del mercado mediante una estrategia comercial de 80/20: 80% de sus exportaciones de crudo mediante contratos de mediano y largo plazo y 20% a través de ventas spot. En este contexto, empresas como Hyundai y KOC aparecen como potenciales socios estratégicos para acuerdos de offtake y exportación de crudo.
El Gerente General de Petroecuador, Sr. Sebastián Maag Pardo, destacó que la empresa busca avanzar hacia un modelo más integrado, que no se limite a la producción de petróleo y la importación de combustibles líquidos, sino que incorpore al gas natural y la generación eléctrica como nuevos ejes de transformación del sector energético. En sus palabras, Petroecuador está “buscando ir decididamente hacia una empresa más integrada con el sector energético”.
Desde la perspectiva geopolítica, Ecuador presenta una ventaja logística para el mercado asiático frente a eventuales disrupciones en otras rutas de suministro. La conexión marítima directa por el Pacífico entre Ecuador y Corea, que puede tomar alrededor de 26 días para buques de gran tamaño, constituye un elemento estratégico para fortalecer el comercio de hidrocarburos y diversificar los destinos de exportación ecuatorianos.
En el ámbito operativo, Petroecuador impulsa un portafolio de 123 MW dividido en 10 proyectos bajo modalidad BOT (Build-Operate-Transfer): seis proyectos de generación a gas y cuatro a crudo. De acuerdo con el gerente general, estas iniciativas buscan fortalecer la continuidad operativa, reducir pérdidas asociadas a interrupciones eléctricas y disminuir la dependencia del diésel mediante el aprovechamiento del gas asociado producido en los campos petroleros.

Gas natural: una oportunidad para la cooperación tecnológica
El gas natural se perfila como uno de los ejes de la estrategia de transformación energética de Petroecuador. La empresa prevé incrementar la producción del Campo Amistad, con la expectativa de superar los 30 millones de pies cúbicos diarios, aunque reconoce que esta producción podría resultar insuficiente para atender el crecimiento futuro de la demanda eléctrica e industrial.
Por ello, Petroecuador está evaluando modelos contractuales para viabilizar la importación de Gas Natural Licuado (GNL), con un volumen inicial estimado de aproximadamente 60 millones de pies cúbicos diarios. El objetivo es utilizar este suministro para respaldar nuevos proyectos de generación eléctrica y atender la demanda industrial, reduciendo progresivamente la dependencia del diésel y ampliando la disponibilidad de generación firme.
Esta iniciativa abre oportunidades para la participación de empresas coreanas en diferentes segmentos de la cadena de valor del gas natural, particularmente en regasificación, infraestructura de descarga, almacenamiento e ingeniería especializada. Como señaló el gerente general de Petroecuador, aunque el proyecto no busca necesariamente importar gas de Corea, existe un amplio espacio para incorporar las tecnologías y soluciones de ingeniería desarrolladas por empresas coreanas.
Modernización del sector hidrocarburífero ecuatoriano
La cooperación energética entre Ecuador y Corea también se desarrolla en un contexto de importantes desafíos estructurales para el sector hidrocarburífero nacional. Durante el seminario, el presidente de la Cámara de Energía del Ecuador (CEDE), Sr. Roberto Aspiazu, señaló que el modelo actual de desarrollo del sector se encuentra obsoleto y requiere una transformación significativa en sus distintas etapas, desde la exploración y producción hasta el transporte, almacenamiento, refinación y comercialización.
Uno de los principales desafíos identificados es la disminución sostenida de la producción petrolera. Según lo expuesto, Ecuador alcanzó un máximo de aproximadamente 563.000 barriles diarios en 2014, mientras que para 2026 la producción nacional se encuentra alrededor de los 460.000 barriles diarios. Frente a esta tendencia, el sector plantea como prioridad la construcción de un marco jurídico más moderno y competitivo.
En este sentido, el presidente de la CEDE destacó la necesidad de contar con una nueva Ley de Hidrocarburos que permita al Ecuador recuperar competitividad frente a otros países productores de la región. La propuesta parte de una mayor apertura a la inversión y a la participación privada, sin considerar las disposiciones constitucionales sobre sectores estratégicos como una barrera absoluta para desarrollar modelos más competitivos.
Este proceso de modernización normativa resulta especialmente relevante para la cooperación con Corea, ya que un marco regulatorio más previsible podría facilitar la llegada de capital, tecnología y capacidad operativa para proyectos de exploración, producción, infraestructura y transformación energética.
Minería Responsable: La Nueva Frontera del Cobre y el Oro
Ecuador se consolida como el destino minero más prometedor de la región. Con solo el 6.9% del territorio concesionado y menos del 1% en exploración efectiva, el potencial es vasto. La solidez del sector se evidencia en que apenas dos minas (Fruta del Norte y Mirador) generaron 1,300 millones de dólares en impuestos y representaron el 75% de la producción minera nacional.
Ante una demanda global de cobre que crecerá un 39% para 2030, la Empresa Nacional Minera (ENAMI EP) promueve la «asociatividad» para desarrollar proyectos de clase mundial como Yurimagua. María José Burgos Jiménez, Gerente General de ENAMI EP, fue enfática:
«La geología ha hablado y ha demostrado que el Ecuador es con toda probabilidad el próximo gran destino minero del mundo».

Cooperación en Capacidades Humanas y Estándares Técnicos
La alianza binacional trasciende la infraestructura física. Un pilar fundamental es el proyecto de cooperación entre LG, KOTRA y el INEN, programado para iniciar en 2027. Este no es un simple programa de capacitación, sino la creación de organismos de certificación y verificación de estándares de eficiencia energética en Ecuador, estableciendo la infraestructura institucional necesaria para un mercado moderno.
El Embajador de Corea, Jae Hyun Shim, resumió esta visión de búsqueda activa:
«Como dice el conocido refrán, ‘el que busca encuentra’. Espero que sigamos buscando juntos nuevas oportunidades y formas de fortalecer nuestra cooperación».
La convergencia entre la necesidad ecuatoriana de infraestructura energética y la capacidad tecnológica coreana bajo el marco del SECA ofrece una oportunidad sin precedentes. Sin embargo, el éxito de esta alianza estratégica dependerá de la celeridad en las reformas normativas y la capacidad de transformar los memorandos en proyectos con resultados medibles.





